Ecuatoriana en construcción

Los días de una argentina en el pueblo que no le teme a la lluvia

Archivo para la etiqueta “viajar”

¡Sigaaaa, siga dije!

Me miró de reojo sin importancia. Yo estaba entusiasmada, me apuré en sacar mi cámara de fotos. A medida que nos acercábamos pude ver sus ojos café vivo y las pestañas chiquitas y lacias que lo envolvían. Me clavó la mirada y el entusiasmo se me derritió como hielo en verano sanjuanino. Quedé petrificada, llena de pánico. Dejé de caminar, tomé la foto rápido y cerré los ojos apretados.

Todo ese día el sueño y la desgana se habían apoderado de la rutina. El desayuno de pan integral, la fruta de media mañana, las horas de oficina, el almuerzo desabrido, todo parecía decolorado. A la hora de salida tomé el paraguas rosa fucsia que compré pensando que era bordó, el bolso de computadora, los libros, la carterita roja y la bolsa con los tupper del almuerzo. Todo pesaba mil kilos y el sol me ardía en el cuello. Había una brisa suave que me hacía volar el vestido largo. Decidí abrir el paraguas y seguí por las calles llenas de polvo y hierba y autos que pasaban y tocaban la bocina. A mitad de camino se detiene una camioneta destartalada a mi lado, llena de mujeres adentro. Me dicen “suba hermana, vamos al mismo lado”. “Gracias” le dije sonriendo, y me abrieron la puerta. Después de tres segundos me di cuenta de que estaba dejando pasar un punto importante: no tenía idea de quiénes eran. En un arrebato de sinceridad le dije a la señora de la ventanilla “perdón pero ¿quién es usted?” a lo que sonriendo todas me respondieron “hermana, ¿acaso usted no es testigo de Jehová?”. Solté una risotada burda y haciendo uso de la ironía argentina que aquí, por experiencia, no es aplicable dije “hermana mía, no todas las que usamos falda y paraguas lo somos”. Me miraron serias. Silencio incómodo. Un pajarito chillaba histérico. Un grillo empezó a cantar. “Gracias, mejor otro día. Es que todavía no soy testigo…de Jehová digo. O sea, sí leo la revista a veces pero ahora no. Gracias de todos modos”. Y seguí caminando a paso rápido. La camionetita aceleró sin ninguna mano saludando.

Por suerte ya podía visualizar la entrada de nuestra ciudadela. Al fin estaba a solo 20 pasos de casa, de la tele, del sillón, del Penguin, de la comida de verdad. Y justo en la entrada, pasando lentamente, ellas.

20140530_161836

Sonreí. Estas cosas son tan únicamente de pueblo. Dije “esto tengo que contarlo en el blog”. Seguí caminando para acercármeles, busqué la carterita roja e intenté abrir el cierre. Levanté la mirada y de repente me encontré en el centro de la manada de vacas, enormes, caminando al lado mío lentamente y haciendo temblar el piso. La primera me rozó el brazo…Me miró de reojo sin importancia. Yo estaba entusiasmada, me apuré en sacar mi cámara de fotos. Pude ver sus ojos café vivo y las pestañas chiquitas y lacias que lo envolvían. Me clavó la mirada y el entusiasmo se me derritió como hielo en verano sanjuanino. Quedé petrificada, llena de pánico. Dejé de caminar, tomé la foto rápida y cerré los ojos apretados. Ellas, tan lentas, parecían disfrutar de mi temor. Pasaban una a una rozándome y sentí que en ese momento podrían patearme. ¿O eso solo lo hacen los caballos?, en fin, no importa. Alguien gritaba, un hombre, desde enfrente “¡Sigaaaa! ¡Sigaaaaaaaaaa!”. Desperté de mi sopor. Abrí los ojos y lo miré. Llevaba en la mano un machete en alto y un delantal blanco. “¡Siiiiii!” le grité yo y seguí caminando contra ellas. Fueron pasos eternos.

Cuando finalmente salí del túnel de vacas todavía podía sentir al tipo gritando “¡Sigaaaaa! ¡siga dije!”. Me di vuelta airosa de la azaña ganada, levanté bien en alto el paraguas rosa fucsia y le grité “¡ESTOY BIEN, no se preocupe!”. El hombre, que continuaba con el machete en alto, giró la cabeza y me miró. Sorpresivamente me di cuenta que no me hablaba a mí. “¡Yo estoy guiando a las vacas!” me gritó.

Con la risa histérica en las mejillas y con la vergüenza que me hacía temblar las rodillas entré a la ciudadela y llegué a casa al fin. Abrí la puerta y lo veo al Penguin sentado en el sillón mirando fútbol. Me mira con una sonrisota y antes de hablar lo paro secamente: “¿honestamente, pensás que me visto como Testigo de Jehová?”

 

Anuncios

Bocadito heladero: banana y maní

Por mucho que me cueste respetar la dieta, decidí poner en práctica algunas recetas de la Detoxinista y este fue el primer intento de bocadito saludable: helado de banana y mantequilla de maní.

SAMSUNG CAMERA PICTURES

Hershey’s drops y menta

SAMSUNG CAMERA PICTURES SAMSUNG CAMERA PICTURES

Claro que las fotos de la comida que ella pone en su blog son extremadamente diferentes a lo que uno logra preparar en la casa (a todos nos pasa, ¿verdad?) pero debo decir que esta receta me conquistó por lo fácil, barata, deliciosa y tiene el magnífico plus de que el Penguin lo bautizó como uno de sus postres favoritos.

La receta no me la van a creer…

PicMonkey Collage

bananas maduras + mantequilla de maní

La banana/guineo tiene que estar madura (mejor con algunas manchitas negras en la cáscara así está más dulce). Hay que cortarla en trozos, congelarla bien y luego procesarla.

Bien congeladas y a procesar.

Bien congeladas y a procesar.

¡Y listo para servir! como adicional yo le puse dos cucharadas de mantequilla de maní y lo mezclé apenas para que quede veteado (simplemente espectacular) pero también debe quedar muy bien con Nutella, chips de chocolate o bien argentino, con dulce de leche repostero.

Créanme que sale un helado cremosísimo y suave, para nada cristalizado. En Ecuador, la banana es increíblemente deliciosa y una de las frutas más baratas. Ahhhh…es rrrricooooo!.

Playback en el asiento trasero, otra vez.

“Hoy nos vamos a Quevedo”, me dijo el Penguin alegre el sábado temprano. “Ehhh…estoy un poco ocupadita, tengo un par de cosas que hacer, ir al Mall del Sol a buscar unas cosas y bueno, cosas…”. Terminé sentada en el asiento trasero con él, un economista, mis suegros y el dvd de José Luis Perales. Otra vez. Una y otra vez.

Imagen

Al final Quevedo no es tan aburrido como pensé, fui injusta. De hecho, han abierto el primer centro comercial donde me compré una falda en descuento yyy…lo más hermoso es que después fuimos a la finca del economista. En la entrada nos esperaban 4 señoras (tías me imagino) vestidas con sus mejores vestidos, alegres y con una jarra de jugo de naranja, increíble. Dios mío, qué grandeza de tierra que tiene el Ecuador.

20140419_180734

The economist.

Por el camino pedroso veíamos las casitas sobre los cerros llenos de palmeras, cacaoteros, árboles de naranjas dulcícimas, árboles de jazmines que despedían un aroma tan dulce y tan fuerte que te obligaba a cerrar los ojos y disfrutar.

 

Huele a perfume. Cierra los ojos y se inmoviliza.

Huele a perfume. Cierra los ojos y se inmoviliza.

No hay palabras: donde cae una gota de lluvia crece una planta en esta tierra. Es la manifestación de la generosidad misma.

20140419_181406

La pepa de oro: cacao en estado puro.

20140419_175829

Alguien estuvo por aquí.

20140419_175850

Al azar: como el viaje era de dos horas el cd de Perales se repitió 5 veces aproximadamente. Hay un tema con el que aprendí a hacer el playback, se llama Dime (escúchenlo). La parte final donde cantan los pibes “dime, ¿por que la gente no sonríe? / ¿por que las armas en las manos? /¿por qué los hombres malheridos?” y al final se mete José Luis otra vez con un “dime” final…¿no les parece comiquísimo? jajaja, nada que ver, no podía parar de reír. No sé si era la cantidad de veces o si en verdad es nada que ver. Ahí me dicen.

 

 

Llueven cenizas

Qué semanita Teté. El pueblo suele ser un lugar muy tranquilo, hasta que algo rimbombante ocurre y ahí se armó la novela de las 4 de la tarde. Ya les conté de uno (el encebollado que nunca fue). Ayer fue otro de esos días de telenovela.

4 de la tarde, oficina, día gris y levemente lluvioso. Los 4 compañeros conversando animadamente sobre el tema de todos los días: cómo lograr que pueda respetar la dieta que empiezo todos los lunes.

Suena el celular de Nabil. Del otro lado la voz placenteramente histérica de un bombero voluntario de esos que les encaaaaanta lo que hace y que vive con el walkie talkie en el bolsillo : “¡Oye loco! Hay un incendio en Chongón, ¡han mandado tres unidades! avisa pues loco…”. Al minuto siguiente estábamos los 4 monos noveleros subiéndonos a la camioneta (novelero en guayaquileño es la persona que le encanta todo lo nuevo). No sabíamos dónde era, entonces muy inteligentemente decidimos seguir el humo. Curiosamente venía de…¡mi antigua casa! ¡la del balcón gigante!

Sentí que el corazón se me estrujaba, pensé en si había dejado algo mal conectado, el tanque de gas, si mi vecina Muni estaría ahí. Hice un rezo interior con angustia. Viramos en el parque y nos acercamos para ver una multitud de autos y gente noveleros en el lugar.

Imagen

Miro bien y veo que el humo sale de la cuadra de enfrente de mi exdepartamento. Respiro.
Nos bajamos de la camioneta corriendo cual La Ley y el Orden. Camino hacia la entrada de la casa que se quemó y veo un montón de personas. Hacia adentro, en un costadito, los niños llorando desconsolados mientras sotenían una gallina cada uno. Al lado, una señora mayor, flaquita, que se tapaba la cara con las manos para no ver. Otra atrás le sobaba la espalda. Sentí un puntazo de dolor en el hígado con esa escena descorazonadora. En el centro de la calle rodeada de jóvenes, una chica con el brazo quemado mirando con resignación y firmeza su casa en llamas. Fijo la mirada para ver quién era, mi peluquera Angelina, se las mencioné en Con toda la fiesta encima.

Imagen

Imagen

¿Qué querés que te diga? Me sentí horrible. ¿Qué le podés decir a una persona que perdió todo, absolutamente todo? No pude. Otra vez comenzó a chispear, el cielo se quejaba. “¿Estás lista?” me dice uno de mis compañeros. “Sí, un bajón esto…vamos”.

Hoy yendo a comprar al almacén me encontré con la hermana de Angelina sentada en una piedra enorme que hay afuera de la comuna. Tenía un bebé en brazos y sus otros niños corriendo por ahí. Pegamos buena onda con ella, que  ayuda a veces en la peluquería. Me arrodillé a su lado y le dije “lo siento mucho”.Me sonrió con tristeza y me explicó que como la casa era de caña, el fuego se la llevó enterita; “Angelina se quemó cuando entró para sacar el tanque de gas.  Gracias a Dios pudo antes de que lo alcanzar al fuego”. La bebé estaba nerviosa. “¿En qué te puedo ayudar, tenés ropa?”. Me dijo que los vecinos les estaban dando varias donaciones y que ahí se iban repartiendo. “Mañana te traigo algunas cosas de Argentina. Te las dejo en la pelu”. Nos agarramos la mano fuerte y me despidió con un gracias vecina.

Yei Yei y Farallón Dillon

Domingo. Viaje Laboral; no mío, de mi suegro. Entuasiasmo – O…Me trepé en el asiento trasero del auto con un cuaderno, una lapicera y una cara de pocos amigos. Me acosté en el asiento, enmudecida. “¿Porquéeeeeeee no tengo mp3, porquéeeeee?” pensé. De repente, para aumentar mi descontento…el dvd. El DVD! De José José. ¿Quién joraca es José José? ¿Y por qué se llama José José? ¿No podía ser simplemente José, o José J., o J.J (tipo yei yei)? Yo nunca lo había escuchado hasta que llegué aquí. Lo conocí en los viajecitos de fin de semana con mis suegros, donde no importa cuántas horas pasamos en la ruta, las 12 canciones se repiten incesantemente. Pasé de desconocerlo, a odiarlo, a reírme de los videos, a agradarme. Sí señores, me está agrandando. El tema es que me acosté en el asiento trasero y me puse el cuadernito de almohada. Empezó la primer canción del dvd y sentí esa punzada que te da cuando conocés el tema. Y sonreí. Sonreí con

…el tema es que por muy tétrico que me pareció ver esos peinados setentosos, el escenario viejo, y la baladita trágica del inicio, verlo ahí al chaboncito tan sencillo cantando esa canción con los tonos largos te termina poniendo triste. Y la gente que lo aplaude como loca porque les transmitió un sentimiento que todos conocemos bien: la soledad del desamor. La gente está conmovida. Y a mí me conmovió. Cuando dice “hoy quiero saborear mi dolor” “qué triste, todos dicen que sólo hablo de tí…no saben que pensando en tu amor, en tu amor…he podido ayudarme a vivir, he podidoooo ayudarme a viviiiiiir aaaaaa-aaaaaay ooooo-ooo-ooooh”. Che, veanlo en serio. Tal vez si lo vés una sola vez  no da. Hay que verlo como 5 veces y vas a terminar como yo, tirada en el asiento trasero sosteniendo un micrófono imaginario y cerrando los ojos con fuerza mientras hacés el playback exagerado del estribillo. O escuchándolo mientras escribís un post. Después del derroche de tristeza siguió “Cuidado” que es mi favorita para interpretar.

Suelo interpretarla apuntando al techo con los ojos entornados mientras canto la parte de “cuidado…muuuucho cui-da-do”. Y antes de pasar a otro tema, no puedo dejar de decir que hay un video que me parece muy chistoso de José José (o Yei Yei como decidí llamarle porque me molesta la repetición) en que él está enamorado de una mujer que no sabe comer espaghetti. Se llama “Más” pero no encontré el video.

Después de este despliegue cuento que el viaje terminó súper bien porque comimos. Y cuando hay comida, todo es más lindo. Fuimos a la Hostería Farallón Dillon y no puedo dejar de recomendarla. Es uno de los lugares más interesantes que he conocido aquí. Está en Ballenita (www.farallondillon.com) y está ubicado en un lugar tranquilísimo con una vista al mar alucinante. La hostería está ambientada de una manera muy creativa con elementos de los barcos: las ventanas redonditas, los faroles inmensos, imágenes de sirenas, en las mesas están ubicadas las tazas enormes de acero de los marineros como servilleteros, y unos varios etcéteras.

La vista de la hostería desde la entrada

Comer y ver esto, es un lujo.

¡Oh! miren con qué me encontré.

La sirena tenebrosamente bella

En la entrada un faro, un marinero y un cartel de madera oscura que reza “Océano, eres tú a quien todo vuelve”

Nosotros sólo fuimos a comer, pero pienso ir a la hostería un día de estos. La comida es espectacular, porque ofrecen comida de mar con un toque gourmet que no es muy común aquí. Los precios son moderados (oscilan entre los U$D 10 y U$S25). Yo pedí una posta de pez espada con papas fritas y pie de maracuyá de postre pero infelizmente no llegó a la foto.

Remember : pez espada.

Como verán, de la dieta no hay noticias. Buen lunes!

El lado oscuro del pueblo

Ayer se cortó la luz. Desde las 19 hasta las 21.30 hs. Por suerte tenía velas y como sentía que todas mis actividades planeadas quedaron paralizadas por el corte generalizado (sí, se cortó en TODO el pueblo; no, no se veía absolutamente nada) no tuve mejor idea que ponerme a cortar unos pimientos. Bastante random.

ImagenBuena forma de mantener la albahaca siempre fresca. Vos viste, dártelas de chef a la luz de las velas tiene otra sensación.

A las 20 hs decidí salir a investigar al parque y ver qué tal era el pueblo en obscuridad completa…llegué a la esquina. No veía ni donde pisaba. Sentía que había gente que caminaba cerca mío pero no los veía…alguien venía en bici. Me entró el pánico. Pánico feo, ese de temer por la vida de uno. Me di media vuelta (empecé a balancear la llave que tiene una cintita larga a modo de herramienta de defensa personal, muy amenazante) y me volví al departamento. 

ImagenUna moto pasando por mi barrio

A las 20.30 decidí que era momento de ir a dormir (?). Apoyé la cabeza en la almohada y los sentí, a pesar de estar en la otra cuadra. Los sentí cantando (a ellos), turnándose uno a uno pero esta vez sin parlantes ni micrófono. Realmente tienen pulmones de acero porque cantaron como 40 minutos y yo los escuchaba clarito. “¡Nada nos parará Señor!” gritó la hermana Yoselyn y los creyentes entonaron al unísono “naaaada nos pa-ra-rá-Se-ñooor…¡nada nos parará!”. Y yo, entonando en mi inconsciente fui abandonándome al sopor del cansancio. Naaada nos pa-ra-ráaa…naaada nos para..pa-pá…naaadaaa…señor…zz zzz zz… 

La luz volvió unos 30 minutos después. Sentí el pitido de los electrodomésticos. Pero los hermanos ya estaban cansados para un quincuagésimo round de plegarias. 

Chau, chau, adiós.

¡Hoy es nuestra despedida de solteros! Sí, de los dos juntos. La comunidad de Chongón nos organizó algo apto para todo público y totalmente sorpresa. Estoy emocionadísima y estoy contando las horas para llegar. ¡Prometo subir fotos! ImagenÉsta es la invitación que diseñaron para nosotros. ¿No es genial?

 

Alabado seas Señor

Yo ayer no lo podía creer. No podía ser verdad.

Chongón tiene una gran influencia de las iglesias evangélicas. He visto varias, que toman un cuarto pequeño amueblado con sillas de plástico blancas y una tarima donde regularmente se sube el pastor a predicar. También los veo caminar a los creyentes muy arreglados de camisa y pantalón de vestir, de falda larga, volviendo a sus casas después de la reunión. Me gusta. Hay varias de estas mini-iglesias evangélicas ubicadas en cuartos de alquiler humildes, una iglesia católica y una de los Testigos de Jehová. Esta última es la más grande y arreglada. A unos pocos kilómetros hay otro templo de los Testigos de Jehová que es el más grande que he visto en mi vida. Una finca inmensa que incluso aparece en Google Maps.

mapa

La influencia del cristianismo en Ecuador es inmensa. Uno se da cuenta apenas se sube a un bus donde no faltan los predicadores. Incluso los vendedores de polvos y remedios para limpiar el colon también utilizan como argumento la ayuda divina, la generosidad, y un montón de valores cristianos incluida la cita bíblica.

Me parece bárbaro, peeeero…me han puesto una iglesia evangélica a la vuelta del departamentito. A LA VUELTA! … A-LA-VUELTA! Con micrófono y parlantes.

Ayer intentaba terminar un informe para mi laburo y por más de una hora los hermanos pasaban uno a uno al estrado a cantar. Voces roncas, melodías un tanto fuera de tono, gritos, rimas que no entraban en la melodía…me pareció chistoso al principio, pensé que estaba bueno, una nueva experiencia, como cuando me pusieron el bailongo en la calle (“con toda la fiesta encima“). A los 30 minutos me surgió la violencia. A los 40, la desesperación. Se seguían turnando, acompañados de un órgano, luego guitarra, otra vez el órgano, platillos. Yo misma empecé a rogar al Señor. Sentí que empezaba a cantar los estribillos, eran demasiado pegadizos. Después negocié: dije “Señor, o paramos acá o voy a apedrear esos parlantes y se pudre todo”. Por supuesto que Dios no se deja intimidar por mi intento de chantaje, pero al ratito, como una bendición de su parte y un sentimiento de culminación feliz para ellos, escuché al pastor en sus últimas agradecimientos y sugerencias a la congregación. ¡Gracias Dios!, dijeron ellos. ¡Gracias Dios!, dije yo.

Pregunta: ¿por qué durante los sermones repiten tantas veces la palabra “Señor”? Entra como cada 4 o 5 palabras…me gustaría saber de verdad.

Navegador de artículos

Ecuatoriana en construcción

Los días de una argentina en el pueblo que no le teme a la lluvia

Cookin' the life

Repostería, cocina, comida y amor.

Riccardo Franchini. Godete

Bere Mangiare Viaggiare. Scopare la Vita.

blog-muchomasqueunviaje.com

"Cuéntanos el viaje de tu vida y lo haremos realidad en cualquier lugar del mundo"

Kamikazed

Party People

TED Blog

The TED Blog shares interesting news about TED, TED Talks video, the TED Prize and more.

Mochilas en viaje

Blog de viajes. Crónicas y pensamientos desde una mirada más humana

Que bonita la vida...

Siempre somos una, las palabras y yo.

A %d blogueros les gusta esto: